El secuestro y asesinato del exteniente venezolano Ronald Ojeda en Chile reveló la acción de un brazo armado del socialismo venezolano operando en territorio nacional y, según diversas investigaciones extrajudiciales, responderian a vínculos con las estructuras de poder de Diosdado Cabello y del general Alexander Granko, configurando uno de los episodios más graves de injerencia extranjera y quiebre de soberanía en la historia reciente chilena.